
Condensados del aire acondicionado: adónde va el agua y por qué a veces acaba en tu pared
L'équipe Proclimo
15 sep 2026 - 08 min de lectura
«Hay un cerco debajo del aire del salón y huele a cerrado cuando se pone en marcha.» Este mensaje lo reciben los servicios técnicos por decenas cada final de verano. En la inmensa mayoría de los casos no se trata ni de una fuga de refrigerante ni de una avería electrónica: es simplemente agua de condensación que ya no se va por donde debería.
No siempre somos conscientes de ello, pero un aire acondicionado es también un deshumidificador. Un split de pared de 3,5 kW que funciona diez horas en una estancia húmeda puede extraer entre 10 y 20 litros de agua al día. Esa agua debe salir de la vivienda por un circuito dedicado, discreto, a menudo de varios metros de longitud, y en ocasiones dependiente de una pequeña bomba eléctrica cuya existencia el propietario ni siquiera conoce. Este artículo explica adónde va esa agua, por qué se atasca el circuito y qué hay que exigir en la instalación para no tener que abrir nunca un parte de siniestro.

De dónde viene esa agua: un poco de física, sin ecuaciones
El aire ambiente contiene vapor de agua. Cuando atraviesa el intercambiador de la unidad interior, cuyas aletas se mantienen en torno a 6-12 °C en modo frío, desciende por debajo de su punto de rocío: el vapor se condensa en gotitas sobre las aletas, exactamente igual que en una botella recién sacada del frigorífico.
Esas gotas resbalan hasta una bandeja de condensados situada bajo el intercambiador y desde ahí fluyen hacia el exterior por un tubo flexible integrado en la línea frigorífica.
El volumen producido depende directamente de la humedad del aire:
| Condiciones interiores | Producción de condensados (split 3,5 kW, 8 h de funcionamiento) |
|---|---|
| 26 °C / 45 % HR (aire seco, interior peninsular) | 3 a 6 litros |
| 28 °C / 60 % HR (situación habitual en verano) | 8 a 14 litros |
| 30 °C / 75 % HR (costa, baño, cocina) | 15 a 25 litros |
Dos consecuencias prácticas. Primera: un aire acondicionado que no produce nada de agua en pleno verano no es «eficiente»; lo más probable es que esté bajo de carga de refrigerante o que su bandeja esté desbordando por otro sitio. Segunda: un equipo en modo calefacción también produce condensados, pero esta vez en el lado exterior: es la unidad exterior la que se escarcha y desescarcha, y el agua de desescarche cae bajo el aparato. De ahí el famoso charco —a veces la placa de hielo— que aparece en la terraza en enero.
Las tres formas de evacuar: gravedad, bomba de condensados, vertido exterior
La evacuación por gravedad, la solución preferente
Es la más fiable porque no tiene ninguna pieza móvil. El tubo baja con pendiente continua desde la bandeja hasta el punto de vertido, con una inclinación mínima de aproximadamente 1 a 2 cm por metro (es decir, del 1 al 2 %). Sin contrapendientes, sin «barrigas» donde el agua se estanque, sin tramos ascendentes.
Por eso la posición de la unidad interior nunca es una decisión puramente estética: hace falta un recorrido descendente hasta el exterior o hasta un desagüe de aguas residuales. Un buen instalador te lo dirá ya en la visita técnica. Uno malo colocará la unidad «donde tú quieras» y luego improvisará una solución.
La bomba de condensados, cuando la gravedad no basta
Cuando la unidad está en un sótano, tras un falso techo o demasiado baja respecto al punto de vertido, se añade una bomba de elevación de condensados: un pequeño bloque que detecta el nivel de agua mediante un flotador e impulsa los condensados hasta 5 o 10 metros de altura según el modelo.
Es una solución perfectamente válida, pero introduce tres debilidades:
- una pieza de desgaste (motor, flotador, válvula antirretorno) cuya vida útil ronda los 5 a 8 años;
- un ruido de funcionamiento, de 20 a 35 dB(A), audible de noche en un dormitorio;
- una dependencia eléctrica: un corte de corriente o un fusible que salta, y la bandeja se desborda.
Los modelos correctos incorporan una seguridad de nivel alto: un segundo contacto que corta el aire acondicionado si el nivel sube de forma anómala. Exígela, sale mucho más barata que rehacer un techo. Si tu instalación actual carece de ella, un detector de fuga de agua conectado colocado bajo la unidad hace de red de seguridad por poco dinero: envía una alerta al móvil a las primeras gotas.
El vertido en fachada: legal, pero mal visto
Muchas instalaciones vierten simplemente los condensados goteando sobre la fachada o al pie del muro. Técnicamente, ninguna norma estatal lo prohíbe. Pero hay tres situaciones problemáticas:
- En una comunidad de propietarios, los estatutos pueden prohibir cualquier vertido sobre zonas comunes o sobre el balcón del vecino de abajo. El goteo continuo sobre una barandilla metálica acaba manchándola y corroyéndola.
- En la vía pública, numerosas ordenanzas municipales y reglamentos sanitarios prohíben verter aguas sobre la acera. Los ayuntamientos se apoyan en ellos para sancionar en caso de denuncia, sobre todo cuando el agua crea una zona resbaladiza.
- En una fachada de piedra o con revoco claro, la humedad permanente provoca en pocas temporadas churretes negruzcos y aparición de algas.
La buena práctica consiste en conectar los condensados a una bajante de aguas pluviales o, en su defecto, dirigirlos a un lecho drenante al pie del muro. La conexión directa a la red de aguas residuales es posible, pero únicamente con sifón: sin él, los olores del alcantarillado suben a la vivienda en cuanto el aparato se para.
Por qué se atasca (y por qué siempre en agosto)
La bandeja de condensados es un entorno ideal para los microorganismos: agua templada, oscuridad y polvo orgánico. Se forma en ella una biomasa gelatinosa —la «biopelícula»— que migra al tubo y acaba formando un tapón.
Tres factores aceleran el fenómeno:
- Filtros sucios. El polvo que atraviesa el intercambiador se pega a las aletas húmedas y luego cae a la bandeja. Limpiar los filtros cada 2 a 4 semanas en temporada es el gesto más rentable de todo el mantenimiento. Bastan un aspirador de mano potente y agua tibia con jabón.
- Una unidad instalada en la cocina. Las grasas en suspensión se depositan en el intercambiador y convierten la biopelícula en una pasta pegajosa, casi imposible de retirar sin desmontar.
- Una parada invernal prolongada. El residuo se seca, se endurece y el tapón se forma en el primer arranque. De ahí el pico de averías a finales de junio y en agosto.
Cuando el tubo se atasca, la bandeja se desborda. En un split de pared, el agua sale por el lateral de la carcasa o gotea a través de la rejilla de impulsión, y aparece el cerco en la pared. En un equipo de conductos o un cassette de techo, atraviesa el falso techo, y ahí es donde las facturas se ponen serias.

Lo que puedes hacer tú mismo y lo que corresponde al profesional
Los gestos al alcance de cualquiera
Nada de lo relacionado con el agua afecta al circuito frigorífico: por tanto, no necesitas ninguna acreditación de manipulación de gases fluorados para intervenir en los condensados. Cuatro gestos útiles:
- Limpiar los filtros con agua tibia y dejarlos secar por completo a la sombra antes de volver a colocarlos. Nunca con secador ni sobre un radiador: las mallas se deforman.
- Comprobar el punto de vertido exterior al inicio de la temporada: la boca del tubo suele estar colonizada por insectos, telarañas u obstruida por un nido. Una rejilla antiinsectos del diámetro adecuado resuelve el problema de forma duradera.
- Hacer funcionar el equipo solo en modo ventilación durante 2 o 3 horas antes de la parada prolongada de fin de temporada, para secar el intercambiador y la bandeja. La mayoría de los modelos recientes ofrecen una función automática de este tipo, a veces llamada «self-clean» o «dry keep».
- Colocar una bandeja de recogida provisional bajo la unidad si detectas goteo, mientras esperas a que intervenga un técnico.
Lo que hay que dejar al técnico
La limpieza a fondo de la bandeja, la desinfección del intercambiador, el desatasco del tubo con nitrógeno o bomba de vacío, la sustitución de una bomba de condensados. Estas operaciones implican un desmontaje parcial y, sobre todo, trabajar muy cerca de las conexiones frigoríficas.
Es también el momento de recordar el marco normativo del mantenimiento: en Francia, para un sistema de climatización o una bomba de calor reversible de potencia nominal superior a 4 kW, el mantenimiento periódico es obligatorio cada dos años, en aplicación del decreto n.º 2020-912 de 28 de julio de 2020 y de la orden de 24 de julio de 2020. El técnico debe entregar un certificado de mantenimiento y una evaluación del rendimiento. La comprobación de la correcta evacuación de los condensados forma parte del alcance de esa visita.
Para recordar: la obligación de mantenimiento bienal no depende de que haya una cantidad importante de refrigerante, sino de la potencia nominal de la instalación. Un simple monosplit de 5 kW está incluido.
Qué hay que exigir en el presupuesto
El mejor momento para evitar un daño por agua es antes de la instalación. Cuatro puntos que deben figurar por escrito en el presupuesto:
| Punto a verificar | Lo que queremos leer |
|---|---|
| Modo de evacuación | «Por gravedad, pendiente ≥ 1 %» — o, en su defecto, el modelo exacto de bomba de condensados |
| Seguridad | Contacto de seguridad de nivel alto conectado al paro del equipo |
| Punto de vertido | Bajante pluvial, arqueta o lecho drenante — nunca «fachada» |
| Aislamiento del tubo | Coquilla aislante en los tramos por zonas no calefactadas |
Este último punto se descuida con frecuencia. Un tubo de condensados que atraviesa un desván sin aislar se comporta como cualquier superficie fría: condensa a su vez en su cara exterior y gotea sobre el aislante. La coquilla aislante cuesta unos pocos euros el metro y elimina el problema.
Por último, no olvides fotografiar el trazado de la evacuación antes de cerrar las rozas o el falso techo. El día en que haya que desatascar o sustituir la bomba, saber por dónde pasa el tubo ahorra varias horas de búsqueda, y evita abrir un techo al azar.
Fuga detectada: los reflejos correctos y en orden
- Apagar el equipo: no solo con el mando, sino la alimentación en el cuadro eléctrico si está implicada la bomba.
- Proteger: bandeja, fregona, apartar los muebles y sobre todo los aparatos eléctricos.
- Diagnosticar a grandes rasgos: ¿el agua es clara e inodora? Entonces son condensados. ¿Es grasienta, aceitosa o va acompañada de un silbido? Llama de inmediato a un frigorista, puede tratarse de un problema en el circuito.
- Comprobar el vertido exterior: si no sale nada por la fachada aunque el equipo acabe de funcionar, el tapón es casi seguro.
- Declarar el siniestro al seguro si se ha visto afectado un techo, un parqué o el mobiliario. Un daño por agua derivado de un fallo en la evacuación del aire acondicionado suele entrar dentro de la cobertura de daños por agua del seguro multirriesgo del hogar, pero la aseguradora puede reducir la indemnización si no se acredita el mantenimiento. Conserva los certificados de mantenimiento.
- Seca a conciencia: tras un desbordamiento en un armario o un falso techo, un deshumidificador eléctrico alquilado o comprado evita que la humedad residual se convierta en moho en las semanas siguientes.
El calendario de mantenimiento que evita el 90 % de los problemas
- Abril / mayo: limpieza de filtros, control visual de la bandeja y comprobación de que el agua sale correctamente por el punto de vertido en el primer arranque en modo frío.
- Julio: segunda limpieza de filtros en plena temporada, sobre todo si hay mascotas u obras cerca.
- Septiembre / octubre: ciclo de secado solo con ventilación, limpieza final y revisión de la unidad exterior antes de la temporada de calefacción.
- Cada dos años: visita de mantenimiento obligatoria por un profesional para toda instalación de más de 4 kW, con certificado.
Los condensados no tienen nada de espectacular, y ese es precisamente el problema: nadie se ocupa de ellos hasta el día en que el techo aparece manchado. Unos minutos por temporada, un tubo bien pensado desde la instalación, y ese capítulo de la vida de un aire acondicionado se vuelve totalmente invisible, que es exactamente el objetivo.
Fuentes y referencias: decreto n.º 2020-912 de 28 de julio de 2020 relativo al mantenimiento de los sistemas termodinámicos; orden de 24 de julio de 2020 (certificado de mantenimiento); reglamentos sanitarios departamentales tipo (circular de 9 de agosto de 1978); ADEME, fichas «Climatisation et confort d'été»; norma NF EN 378 para sistemas frigoríficos.
¿Necesita una solución de climatización?


